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Qué mala es la Junta Directiva... o no.
Dicen que quien no aprende de su pasado, está condenado a revivirlo, lo que no puede ser más cierto, a tenor de acontecimientos recientes, que evocan ciertos fantasmas de los que creíamos habernos librado, y que como antaño, marcan un punto de inflexión. Acontecimientos que han involucrado a personas, compañeros de los de siempre y no tan de siempre, pero compañeros a fin de cuentas. Se han tomado amargas decisiones, personales y colectivas, algunas dejan un poso de tristeza, y otras de alivio. Los motivos, como siempre, la falta de comunicación y de confianza.
Sabemos cómo funciona el Club, lo mucho que hemos avanzado, lo cómodo que nos resulta entrenar, competir y disfrutar de un deporte ya de por si duro. Y todo, gracias a un grupo de personas que está pendiente, mucho más de lo que algunos creen, de que todo funcione. Por encima de los errores -todos nos equivocamos-, y de las opiniones personales, debería primar la buena voluntad y el sentido común. Y esto, aunque parezca lo lógico, no es lo que ha sucedido últimamente.
Quisiérmos dedicar este pequeño espacio a denunciar ciertas acciones individuales, la soberbia de alguno de sus autores, que desde hace tiempo viene desoyendo intencionadamente, y a modo de reto en ocasiones, tanto las recomendaciones del Equipo Técnico, como el reglamento interno y la filosofía del Club. O la imprudencia de otros, que por "correr a toda costa", se han saltado normativas y plazos, lo que es un serio menosprecio para quien se molesta en hacer las cosas en tiempo y forma -la culpa de todo, claro está, es de la Junta Directiva, hatajo de dictadores-. No funcionamos así, y es mejor que todos lo sepamos si queremos seguir funcionando. |